La euforia nos invadía, la locura corría por nuestras venas, pensábamos que lo habíamos logrado, era la imagen que yo tenia en mi mente, todo estaba perfectamente en su lugar, era la obra de arte que tanto había querido hacer.

Estábamos hartos de ver como todo estaba mal, todo se caía en pedazos cada vez mas rápido, envenenaban nuestros cerebros por todos los medios posibles, bombas de falsa información llegaban a nuestras mentes, la gente ya no podía pensar por si misma, teníamos que hacer esto, no había otra opción.

Nos empezamos a reunir en secreto, empezamos solo un pequeño grupo de personas, después se fue volviendo mas y mas grande, nos juntábamos en un pequeño lugar llamado Los Bancos de Navenski. Al principio solo era compartir nuestras ideas de lo que pensábamos sobre esta maldita situación, pero después estas ideas se convertirían en acciones, ¿Qué sentido tiene estarse quejando si no haces nada para cambiarlo?. Era tiempo de dejar de hablar y empezar a actuar.

Pensábamos en todos las cosas que hacían los demás grupos ya fueran pacifistas con sus marchas que nunca llegarían a nada, o Cyberhackers que lo único que hacían eran bloquear paginas, pero sin ningún efecto, nosotros teníamos que ser diferentes.

Nos empezamos a organizar, teníamos bien claro nuestro objetivo, sabíamos lo que teníamos que hacer, queríamos realizar algo que nadie hubiera hecho pero sobre todo, que nadie se lo esperara. Todo lo que necesitábamos era algo de gasolina.

La noche que tanto ansiábamos había llegado, era hora de limpiar este mundo del crimen del gobierno, policías corruptos, vendedores de droga, los jodidos programas de televisión, la homofobia, los bullys, corrupción, etcétera.

Salimos de nuestras casas, empezamos a derramar todo el liquido inflamable por los lugares mas importantes de la ciudad,  televisoras, escuelas, edificios del gobierno, estatuas, iglesias.

El cielo se empezó a poner rojo y nosotros festejábamos, veíamos como ardía la ciudad, el infierno venia por todo lo que debió haber tenido antes.

La euforia nos invadía, la locura corría por nuestras venas, pensábamos que lo habíamos logrado, era la imagen que yo tenia en mi mente, todo estaba perfectamente en su lugar, pero de repente, la gente empezó a salir de sus casas, sus miradas de odio se dirigían hacia nosotros, unos hablaban a la policía, otros se quejaban a las oficinas de gobierno y de televisoras. Tuvimos que salir de ahí, ahora somos criminales ante el mundo y la sociedad.

Desaparecieron muchos compañeros esa noche, vivimos pensando que aun lo podemos lograr pero, es muy difícil cuando el mismo pueblo se convierte en su propio enemigo, cuando se ponen las cadenas de la esclavitud y se dejan manipular por toda esa escoria.

Aun lo veo posible, es hora de planear nuestra obra maestra.

By: Carlos Winik